El pasado 9 de abril se inauguraba la 58ª edición del Salone Internazionale del Mobile de Milán, que este año homenajeaba a Leonardo da Vinci. Esta semana del diseño, que es considerada la más importante del mundo, concentra una selección de nuevas corrientes tanto en el recinto ferial como en el Fuori Salone.

El Fuori Salone, uno de los aspectos más característicos de esta feria y que componen el conjunto de formatos expositivos de instituciones y empresas, ha hecho llegar la feria, una vez más, a todos los distritos de la ciudad.

Al Salone, que se celebra en Fiera Milano Rho, se sumaban este año las bienales Euroluce, la muestra internacional dedicada a presentar las últimas novedades en iluminación, y Workplace3.0, la feria alrededor del diseño y la tecnología de los espacios de trabajo.

En total, se estima que el Salone ha convocado a unos 500.000 visitantes, entre los que se contaba la delegación de Flow, compuesta por los directores Daniel Calvo y Jesús Cao y el director creativo Xabier Para. Esta delegación ha recorrido Milán durante tres días para conocer las últimas tendencias en diseño y hacer un retail tour por tiendas seleccionadas mientras se reencontraban con la ciudad en la que compartieron Erasmus mientras estudiaban la carrera de arquitectura.

A la vuelta, hemos pedido a Jesús Cao que nos traslade sus impresiones sobre lo visto y experimentado en estos días:

¿Habías visitado anteriormente el Salone?

Sí, desde que estuvimos estudiando allí hace 20 años hemos vuelto unas cuantas veces.

¿Qué tiene el Salone de especial frente a otras ferias similares?

Lo especial que tiene el Salone está precisamente fuera de la Feria. Sigue sorprendiendo cómo transforma durante unos días una ciudad como Milán, que se convierte en un centro de intercambio de exposiciones, eventos, presentaciones y debates alrededor del diseño. Respecto a la Feria en sí, la capacidad de sorpresa es cada vez menor, y fue decepcionante comprobar cómo grandes marcas no manejaban bien la experiencia del visitante en el stand, con procesos de identificación o espera deficientes, con organización del espacio y disposición del producto descuidadas. A veces tiene más de feria de vanidades que de evento profesional.

¿Qué destacarías de tu visita de este año?

Como precisamente este año hace veinte desde que estuvimos de Erasmus allí, esta visita tenía también un componente emocional importante, el de reencontrarnos con amigos, muchos de los cuales trabajan alrededor del diseño y la arquitectura. De la Feria lo más interesante me pareció el Wall interactivo del Design Holding, con su mezcla de ilustración tradicional e interacción digital. También el stand de Flos por su ambición y su capacidad para crear distintos ambientes dando protagonismo a las diferentes colecciones. Por último el stand de Sancal que recreaba la estación Turati del metro milanés.

¿Qué destacarías del Fuori Salone o del Retail Tour?

Las instalaciones más interesantes me resultaron las de Dimore Studio para Au Depart y Progetto Tessutti, son propuestas que arriesgan pero consiguen su objetivo de contar una historia alrededor de un producto creando atmósferas con mucha personalidad. También me pareció muy estimulante la instalación exterior de Viabizzuno. Dentro del Retail a pie de calle, confirmar la vocación de excelencia de las Apple Stores, que se confirma totalmente en la de Milán.

¿Qué te traes del Salone para ti y para Flow?

Lo primero que me traigo es una cierta hambre de belleza, como siempre que voy a Italia. Lo segundo es la convicción cada vez mayor de que deberían ahorrarse recursos en algunos montajes y dedicarlos más a pensar qué se quiere crear para quién y con qué objetivo.

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