I. Una elección estratégica
El verdadero reto de la expansión no está (sólo) en abrir más tiendas, sino en hacerlo con control, eficiencia y consistencia.
En un entorno tan competitivo como el del retail y la hostelería, la metodología de entrega de proyectos no es una mera cuestión operativa, sino una decisión estratégica que impacta directamente en el time-to-market, la rentabilidad de la inversión y la experiencia de cliente.
Para llevar a cabo el diseño y construcción de sus puntos de venta, las organizaciones se encuentran ante dos alternativas: el modelo tradicional de Diseño + Licitación + Construcción (Design-Bid-Build) y el modelo integrado de Design and Build (llave en mano).
En flow llevamos más de dos décadas creando y optimizando puntos de contacto entre las marcas y sus clientes. Hemos trabajado bajo diferentes modelos y hemos visto cómo las soluciones llave en mano se han consolidado como el método más eficaz y fiable para construir y renovar espacios comerciales. Desde nuestra experiencia y conocimiento técnico, el modelo Design and Build se presenta como la opción más adecuada para maximizar eficiencia, asegurar un control riguroso y reducir riesgos, garantizando los mejores resultados tanto en proyectos de expansión como en la apertura de nuevos conceptos comerciales.
Esto lo sabemos porque detrás de cada apertura retrasada o presupuesto desbordado suele esconderse un mismo origen: las limitaciones del modelo tradicional.
II. El modelo tradicional: Design-Bid-Build y sus desafíos
El enfoque tradicional (Design-Bid-Build) se desarrolla de forma estrictamente secuencial. El cliente contrata primero a un equipo de diseño y posteriormente lanza una licitación entre varios constructores, adjudicando la obra a quien hace la mejor oferta, generalmente el precio más bajo. Esto implica gestionar al menos dos contratos independientes: uno para el diseño y otro para la construcción, e incluso otro para la gestión de las licencias de obra y actividad.
Aunque la licitación competitiva busca un ahorro en la inversión mediante la transparencia en costes y una clara delimitación de roles, los inconvenientes técnicos y operativos suelen superar a sus ventajas, especialmente en proyectos que requieren agilidad y flexibilidad.
1. Problemas de comunicación y coordinación
La separación contractual genera trabajo en “silos”. Diseñadores y constructores operan de forma independiente, a menudo en trincheras enfrentadas, lo que provoca malentendidos y falta de claridad. La ausencia de los constructores en las fases iniciales impide anticipar problemas logísticos, disponibilidad de materiales o fluctuaciones de precios, derivando en retrasos y rediseños costosos. La intervención independiente y descoordinada de los diseñadores en la fase de construcción supone casi siempre un retraso en la toma de decisiones y en la entrega de la obra.
2. Riesgo elevado de sobrecostes y presupuestos impredecibles
En este modelo, los costes de construcción solo se conocen con precisión una vez finalizado el diseño y recibidas las ofertas. Con frecuencia, los proyectos concebidos inicialmente resultan inviables económicamente, obligando a cambios, recortes y retrasos. Además, los contratistas licitan sobre documentación incompleta y deben rellenar los huecos realizando suposiciones, lo que produce ofertas divergentes que dejan al cliente expuesto a errores y omisiones que disparan los costes durante la ejecución.
3. Extensiones de plazo y pérdida de competitividad
La naturaleza secuencial del Design-Bid-Build, unida a sumar los plazos de licitación, alarga significativamente los proyectos. Cualquier imprevisto —desde ajustes por costes excesivos hasta modificaciones normativas o decisiones tardías por parte del promotor— genera un efecto dominó que retrasa la apertura. En retail y hostelería, donde la rapidez es crítica, estos retrasos suponen una pérdida de ingresos y una desventaja competitiva.
4. Mayor riesgo para el propietario
El promotor asume la carga principal de la viabilidad del proyecto. Ante defectos o problemas en obra, diseñadores y constructores suelen culparse mutuamente, generando disputas prolongadas. En lugar de centrarse en su negocio, el propietario se ve forzado a mediar en estos conflictos, incrementando su carga de trabajo.
En flow hemos trabajado en ocasiones ejecutando proyectos diseñados por terceros, y nuestra experiencia demuestra que los retrasos y sobrecostes suelen provenir de proyectos incompletos o indefinidos, problemas que podrían haberse evitado con un enfoque más integrado.
La buena noticia: existe un modelo probado capaz de transformar la complejidad en eficiencia y la incertidumbre en control.
III. La solución integrada: proyectos Design and Build (Llave en mano)
El enfoque Design and Build es una metodología en la que una sola entidad asume la responsabilidad total tanto del diseño como de la construcción, bajo un único contrato y con un único interlocutor para el promotor.
Su esencia está en la colaboración temprana entre el equipo de diseño, el de gestión de licencias y el de construcción. En flow, equipos multidisciplinares —arquitectos, diseñadores, project managers, responsables de estudios y jefes de obra— trabajan de manera conjunta desde la definición inicial de objetivos hasta la entrega final. Esto asegura que cada decisión esté alineada con los objetivos estratégicos del cliente.
Pongamos un ejemplo: a la hora de decidir si colocamos un mostrador, dónde colocarlo y cómo va a ser, hay que tener en cuenta (al menos) todos estos factores:
- La expectativa de la experiencia en ese punto de contacto de todos los clientes potenciales.
- Los recursos operativos necesarios para gestionarlo (el personal, el modelo de atención, el software de gestión…)
- La funcionalidad operativa y su diseño en forma y relación con otros soportes.
- El cumplimiento de la normativa aplicable (Accesibilidad, Código Técnico…)
- El confort sensorial de sus usuarios (temperatura, iluminación, ruido…)
- La coherencia entre sus materiales, acabados y colores con los atributos de la marca y el conjunto del espacio.
- El coste de ejecución.
- El plazo de ejecución teniendo en cuenta todos los factores: disponibilidad de materiales, fabricación, montaje, coordinación en puesta en obra…
- El mantenimiento y durabilidad de sus materiales y acabados según su frecuencia de uso.
- Su adaptabilidad a nuevos usos/experiencias.
Cada una de estas decisiones implica a un equipo y requiere un conocimiento especializado que es necesario integrar. Una metodología que incluya todos estos factores es la mejor receta para el éxito de estos proyectos.
Pero más allá de la teoría, lo decisivo son los resultados: el Design and Build convierte los problemas del modelo tradicional en claras ventajas competitivas.
IV. Ventajas tangibles del enfoque Design and Build
1. Un único interlocutor y comunicación optimizada
El promotor interactúa con un solo responsable durante todo el proceso. Esta centralización elimina la carga administrativa (reuniones, llamadas, mails…) de coordinar múltiples agentes y reduce drásticamente las posibilidades de conflicto.
La colaboración temprana facilita la resolución proactiva de problemas y la aplicación de ingeniería de valor (value engineering), minimizando vueltas atrás y rediseños que, en comparación con el modelo tradicional, pueden reducirse drásticamente. El modelo Design and Build es menos propenso a sufrir crecimiento de costes por retrasos en el cronograma, siendo mucho menos probable que experimente este tipo de problemas.
2. Agilidad, reducción de plazos y entrada rápida al mercado
El Design and Build permite solapar fases de diseño y construcción, eliminando periodos de licitación y reduciendo tiempos de rediseño. Por ejemplo, se pueden identificar y gestionar los pedidos de materiales o equipamiento que necesitan plazos muy largos con la antelación suficiente. El solape de los procesos de diseño, estudio y ejecución se traduce en aperturas más rápidas y, por tanto, en la posibilidad de aprovechar oportunidades de mercado de inmediato.
Los datos muestran que el modelo Design-Build acelera de forma consistente los calendarios Algunos estudios cuantifican reducciones de plazo de un 12% en construcción y un 33% en la entrega total frente a Design-Bid-Build. Investigaciones más recientes elevan esa ventaja hasta un 36% en construcción y en más del 100% en la entrega de diseño a finalización.
3. Control de costes y presupuestos fiables
La integración entre diseño y construcción permite estimaciones precisas desde fases tempranas, evitando sorpresas y desviaciones presupuestarias. La colaboración continua favorece la identificación de ahorros sin comprometer la calidad, manteniendo un control financiero constante.
La evidencia comparada indica que la integración diseño-construcción del modelo Design-Build reduce los sobrecostes presupuestarios en un 5% de media. La experiencia de flow nos permite aplicar inteligencia de negocio y reingeniería para entregar más valor con menos coste, reduciendo hasta en un 20% el crecimiento presupuestario.
A estos ahorros económicos habría que sumar aquellos derivados del ajuste en plazos y la aceleración de la apertura del negocio, con lo que suponen de ahorro en costes de alquiler y de personal ya comprometido.
4. Flexibilidad y adaptabilidad
El modelo Design and Build de flow aporta la flexibilidad necesaria para adaptar modelos estandarizados o crear espacios únicos.
- Adaptación de modelos preexistentes: Cada ubicación presenta desafíos singulares (limitaciones constructivas del local, normativas específicas de las administraciones o ajustes a un presupuesto y plazo concretos). Con Design and Build, el equipo integrado de flow gestiona la adaptación de ese modelo existente, identificando la viabilidad del proyecto desde el principio y aportando las modificaciones necesarias a lo largo de todo el proceso. La capacidad de ajustar el diseño sobre la marcha y de manera eficiente permite que el proyecto se adapte funcional y estéticamente, sin perder la identidad de marca ni sufrir sobrecostes por modificaciones tardías.
- Diseños singulares: Para proyectos boutique o flagship stores, el enfoque integrado garantiza que la ambición creativa sea también factible técnica y financieramente, cumpliendo requisitos, normativa y plazos. Desde el primer momento de análisis de la viabilidad económica del proyecto y de la generación de una experiencia única y específica, la colaboración continua entre diseñadores y constructores de flow asegura que el diseño atractivo e innovador sea también constructivamente factible, financieramente viable y que cumpla con todos los requisitos técnicos y normativos. Esto permite a las marcas diferenciarse, impulsar su crecimiento y posicionarse en la mente de sus clientes.
V. Elige la eficiencia y el crecimiento
En síntesis, el Design and Build es el método de entrega más eficaz para proyectos de expansión y renovación en retail y hostelería: rápido, fiable y alineado con los objetivos estratégicos de marca. Su valor reside en transformar la complejidad en control, acelerar la ejecución y reducir riesgos, garantizando experiencias a la altura de la marca.
Las soluciones llave en mano de flow están diseñadas para liberar a las empresas que confían en nosotros de la complejidad de la gestión de proyectos de interiorismo, arquitectura y construcción, permitiéndoles concentrarse en lo que realmente importa: crecer y rentabilizar las inversiones.
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